PAPEL DE LUZ

Los LEDS están de moda y son una tecnología de futuro que se impone. Sabemos desde hace tiempo que tienen una vida muy larga y que su consumo es mucho más bajo que el de la tradicional fuente de luz incandescente. Una pequeña start up americana llamada Rohinni ha fabricado un dispositivos llamado Lightpaper. Un Lightpaper es un panel LED extremadamente fino, tanto como una hoja de papel, que además se puede imprimir para colocar en cualquier lugar y que emita luz. Todo un logro tecnológico.
Aunque hasta mediados del año que viene no se comercializará, parece que sus principales aplicaciones pasan por ofrecer soluciones para faros de coches, para los teléfonos móviles, la publicidad, pero sobre todo para la arquitectura o la decoración.
Si hay algo que caracteriza a Lightpaper, además de su grosor, es la magia de cómo se produce. Una impresora es capaz de mezclar tinta y pequeños LED en una capa conductiva y sellarla. Los diodos tienen el tamaño de un glóbulo rojo y se distribuyen de forma aleatoria sobre el material. Esta mezcla se imprime sobre una superficie conductora, para luego ser sellada entre dos capas adicionales. Los costes de fabricación, en comparación con un OLED (diodo orgánico de emisión de luz), son más asequibles y la vida útil es de 20 años, tanta como la de un LED convencional.
Hay que prepararse por que lo que hoy nos parece ciencia ficción, magia o simplemente algo que “ni en sueños”, estará en nuestra cocina, escritorio o en nuestra mano, en muy poco tiempo. Resulta inabarcable la cantidad de maravillosos prodigios que la investigación tecnológica va poniendo a nuestro alcance, de una manera tan natural que puede dejarnos de sorprender.
El tiempo que tenemos por delante será el de la innovación, el de los apasionados de la tecnología, el de los locos por descubrir, el del ser humano sin fronteras para el conocimiento.

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EXTRATERRESTRES

El astrónomo americano, Frank Drake concibió en 1961 la ecuación que desde entonces lleva su nombre, mientras trabajaba en el Observatorio de Radioastronomía Nacional en Green Bank (EE.UU.). Esta ecuación identifica los factores específicos que, según él, tienen un papel importante en el desarrollo de la vida en nuestro sistema solar. Aunque en la actualidad no hay datos suficientes para resolver la ecuación, la comunidad científica la ha aceptado e incluso varios científicos la han utilizado como herramienta para plantear distintas hipótesis. Nuestro sol es sólo una estrella solitaria en la abundancia estrellas en el universo observable. La Vía Láctea es una de entre las 500.000.000.000 galaxias del Universo. Parecería entonces lógico que, sin entrar en muchos estudios o cálculos, debería haber vida allí afuera.
Tantas galaxias, tantas estrellas, tantas probabilidades de que muchas de ellas alberguen condiciones parecidas a la de la tierra, tantas de ellas en un estadio de civilización capaz de emitir señales,…Yo lo tuve claro desde muy pequeño, cuando me empezaron a atraer este tipo de asuntos relacionados con los ovni y los extraterrestres, no sólo en la ficción cinematográfica, si el universo es tan inconmensurable o infinito como se supone científicamente, tiene que haber de todo. Sería raro que fuéramos los únicos habitantes de algo tan grande. Ahora bien, a nada que uno se documente, las posibilidades de que una generación de vida tan variada como la de la tierra, para la que durante millones y millones de años se ha producido una lentísima evolución favorecida por las condiciones ambientales más o menos constantes (olvidemos las glaciaciones y los meteoritos), se repita en otro lugar, parece que se tambalean. Esto da que pensar. Pero en macrocifras como las que presenta Drake, habrá que darle la razón.
En los últimos 7 mil 500 millones de años en el universo observable han posiso existir 819 mil millones de civilizaciones con tecnología muy parecida a la nuestra en torno a una estrella tipo a la de nuestro sol.

Estas abrumadoras cifras acolchan mi más viejo sueño que se mantiene aferrado a la existencia de extraterrestres y al divertido e inquietante juego de imaginar sus posibles formas, su nivel de inteligencia o la organización de sus vidas.

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TEOREMA DE LA INCOMPLETITUD

El teorema de “incompletitud” de Gödel es uno de los más importantes del siglo XX.
Definición de “incompletitud”: cualquier sistema lógico deductivo consistente y suficientemente expresivo, no es completo, tiene “lagunas” llenas de expresiones que no se puede demostrar que sean ni verdaderas ni falsas.
Kurt Gödel matemático, además de filósofo, fue especialista en lógica y compañero de von Newman tras la segunda guerra mundial, en el Instituto de Estudios Avanzados, en las investigaciones en torno al ordenador electrónico digital.
En 1931, el matemático checo demostró que, dentro de cualquier rama de las matemáticas, siempre habría algunas proposiciones que no se podrían probar como verdaderas o falsas usando las reglas y axiomas de la propia rama matemática. Se puede ser capaz de probar cada afirmación concebible sobre números dentro de un sistema, saliendo fuera del mismo con el fin de obtener nuevos axiomas o reglas, pero haciendo eso, solo se crearía un sistema más grande con sus propias afirmaciones no probadas. La implicación es que todo sistema lógico de cualquier complejidad es, por definición, incompleto; cada uno de ellos contiene, en cualquier momento, más afirmaciones ciertas de las que pueden ser probadas de acuerdo con su propia definición del conjunto de reglas. Se demuestra la existencia de proposiciones verdaderas que son indemostrables mediante métodos matemáticos rigurosos. Para llegar a esta conclusión inventó un truco: el doble sentido matemático. En su demostración, los números tienen dos significados, el habitual, que designa una cantidad y otro, codificado que designa una proposición lógica. Por ejemplo: No es posible obtener 7 multiplicando un número por 0.
El Teorema de Gödel ha sido usado para argumentar que una computadora nunca podrá ser más inteligente que un humano, ya que la extensión de su conocimiento está limitada por un conjunto fijo de axiomas, mientras que las personas pueden descubrir verdades inesperadas. Juega un papel en las teorías linguísticas modernas, las cuales enfatizan el poder del idioma para encontrar nuevas formas de expresar ideas. Lo cual nos lleva a intuir que nunca te comprenderás completamente a ti mismo, ya que tu mente, como cualquier otro sistema cerrado, solo puede estar segura de lo que sabe sobre sí misma basándose en lo que sabe de sí misma.

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EL BOSÓN

No sabemos de qué manera los extraños descubrimientos de los que nos hablan los científicos del presente cambiarán nuestra vida en el futuro, pero lo cierto es que lo harán. Cuando escuchamos hablar del bosón de Higgs, también llamado la partícula de Dios, es más que seguro que muchos pensarán: “eso está muy bien, pero no entiendo ni porqué, ni para qué”. Exigimos pragmatismo inmediato a determinadas cosas, sin embargo a otras muchas no. Podemos pasar horas y horas viendo programas absurdos de televisión o partidos de fútbol sin hacernos ese tipo de preguntas.
¿Que es eso del “bosón”? Resumido: es uno de los dos tipos básicos de partículas elementales de la naturaleza y el nombre le viene en honor al físico indio Satyendra Nath Bose, que fue un físico indio especializado en física matemática, contemporáneo de Einstein. Los bosones son las partículas que transmiten las fuerzas fundamentales del Universo.
¿Higgs? Es un nombre también en honor a otro científico, Peter Higgs, quien propuso en 1964 un mecanismo para explicar el origen de la masa de esas partículas elementales.
El bosón de Higgs intenta explicar la razón de la existencia de masa en las partículas elementales, sugiere que un campo impregna todo el espacio, y que las partículas elementales que interactúan con él adquieren masa, mientras que las que no interactúan con él, no la tienen. Una máquina gigante enterrada en un centro tecnológico de Bélgica hace chocar protones, intentando reproducir en miniatura el momento posterior al Big Bang. Cuando se descubra esa partícula que aparece y desaparece en todos los experimentos hasta la fecha, se abrirá una ventana clave para entender por qué existe el universo y por qué estamos aquí.
Con toda seguridad su descubrimiento no tendrá efectos inmediatos en nuestra vida, pero la acabará teniendo. En el mismo centro donde se desarrollan estos experimentos, nació hace veinte años Internet tal y como hoy lo conocemos, con sus hipervínculos y sus páginas web, cuando su propósito inicial era tan sólo ayudar a los científicos del centro a gestionar los datos que generaban los experimentos. Y mira cómo ha transformado nuestras vidas.

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Fantasías

Tengo una capacidad de concentración insuperable. Cómo lo diría. Ponme una película en la tele y ya estoy en el set. Pase lo que pase a mi alrededor, yo estoy a lo que estoy. Me sirve de la misma manera para leer o estudiar. El ruido o las interferencias externas no me apartan de donde he decidido centrar mi atención. Y si es en el cine donde la vista está obligatoriamente dirigida hacia el frente, sufro una experiencia prácticamente mística. Me da lo mismo la época histórica, un barco o una nave espacial. Me meto. Más que dejarme llevar, me integro. No es que me crea lo que estoy viendo, sino que lo vivo, que es diferente. Salgo del cine y durante semanas soy capaz de contar la trama de arriba a bajo y multitud de detalles de la película.
Así que entiendo que haya personas a las que les ocurre lo mismo que a mí pero no tienen la capacidad de apearse de la fantasía que han vivido y permanecen.
La fantasía, como recreación de futuros increíbles en el presente, por irrealizables, es materia de algunas buenas películas. Recuerdo una tremendamente impactante, “Origen” que trata de la manipulación de los recuerdos de las personas. La viví con inolvidable intensidad. Bien, pues ya se ha descubierto que se pueden alterar los recuerdos. Se ha probado con éxito con ratones (no me preguntes en qué consiste el experimento) y es posible. Con lo que, la fantasía cinematográfica, o la literaria, tienen, por alguna razón ligada al pensamiento humano, siempre alguna posibilidad de realización. Es como si la imaginación aparentemente sin límites, los tuviera, y sin embargo la realidad, el devenir de la ciencia o la tecnología, la investigación o las casualidades no los tuviera.
No sé si los guionistas o los escritores estudian la actualidad científica o por el contrario su imaginación es tan prodigiosa que son capaces de avanzar posibilidades descabelladas que terminan, con el tiempo, transformándose en realidades.

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BUENAS IDEAS

Las buenas ideas se toman su tiempo para evolucionar en algo práctico, que funcione, que pueda estar al servicio de los demás. Necesitan su incubación.
Hasta no hace demasiado tiempo parecía que funcionaba la regla 10/10, por la que todo descubrimiento tecnológico tardaba diez años en pasar de una idea a un producto final y otros diez en aparecer en el mercado. La regla se ha ido cumpliendo, pensemos en la radio, la televisión, el vídeo en cinta. Pero en los últimos años se ha dejado de cumplir. La aparición de Youtube, por ejemplo, ha hecho que veamos como el salto de la idea incipiente de unos creadores hasta la mesa (el ordenador) de nuestra casa puede ser a una velocidad que raya lo inmediato. El portal de vídeo online Youtube consiguió en menos de dos años pasar de ser una idea a tener 30 millones de vídeos alojados en su plataforma. Espectacular, pero a la vez inusual.
El divulgador americano Steve Johnson autor de un libro titulado “Where good ideas come from” sostiene que es un estereotipo mental creer que las buenas ideas sólo nacen del estudio concentrado y permanente. Habla de unas redes líquidas, de lugares en los que se produce la conversación relajada o se intercambian serenamente conocimientos y proyectos. Los cafés, los bares, las charlas informales con colegas o amigos, echando una siesta o mirando el mar.
Las buenas ideas fructifican en la colisión entre las corazonadas y el contraste con otras visiones sobre lo mismo, pero desde otros puntos de vista. Es como si al principio tuvieras sólo la mitad de una idea y te faltara la otra mitad que es la que encajaría perfectamente para completarla.
Las corazonadas lentas son ideas que tardan en evolucionar porque sus promotores encuentran que hay algo importante en ellas, pero también un inconveniente que les impide darla por definitiva. En el fondo de un armario del cerebro del creador reposan algunas ideas que, esperando a que pase un tiempo, en un momento inesperado se provoque una solución y aparezca, al fin, como algo útil. Se dice, Eureka.

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PENSAMIENTO LATERAL

A veces el enfoque lógico y racional de los problemas nos puede paralizar, nos presenta límites que solo podemos superar dejando de lado nuestras suposiciones básicas y enfocando el problema desde un ángulo completamente nuevo, mediante lo que se denomina el pensamiento lateral.

La clave de este tipo de pensamiento, según el psicólogo Edward de Bono, promotor del concepto, está en la posibilidad de cambiar la perspectiva desde la cual se analizan los acontecimientos. El término fue concebido para describir un tipo de pensamiento distinto al pensamiento convencional (vertical) mediante el cual avanzamos, en la resolución de problemas, a lo largo de líneas familiares, usando la lógica y experiencias y suposiciones que parten de situaciones similares.

En el pensamiento lateral abandonamos deliberadamente el proceso lógico, lo que nos obliga a dejar de lado ciertas inhibiciones. Gracias a esto podremos resolver los problemas que se nos presenten de manera diferente y esta manera puede ser en muchas ocasiones, un motor del cambio. Cuando rompemos el patrón rígido de nuestra manera de pensar y optamos por caminos alternativos o desacostumbrados para nosotros, surgen las ideas más creativas e innovadoras que nos abren la puerta a la posibilidad de resolver los problemas de forma indirecta y con un enfoque diferente.

Esto sirve tanto para nuestra vida cotidiana como para la profesional, es la oferta que nuestra inteligencia nos tiene reservada para poder salir de nuestros lógicos y habituales atascos mentales.

Ser inteligente no es sinónimo de saber pensar bien. La relación es la misma que existe entre un coche y su conductor: aprovechar al máximo el potencial que ofrece el vehículo depende exclusivamente de la habilidad de quien lo conduce.

Provoquemos a nuestra mente, porque, aunque parezca imposible, nunca es tarde para sorprendernos a nosotros mismos.

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